Carlos Armando Ávila Cota.
Consultor Pedagógico de Amco,
líder en investigación, desarrollo
e implementación de metodologías educativas
Los motivos para enviar a tus hijos a cursos
de verano pueden ser muchos; tal vez los envíes porque trabajas y no tienes
tiempo de cuidarlos o porque los niños obtuvieron bajas calificaciones en
algunas materias y deben reforzar conocimientos o, quizá, resulta ser una buena
opción para que se entretengan en algo útil durante las vacaciones. En
cualquier caso, como padres de familia, es importante determinar si es
conveniente y útil que los niños sigan con actividades estructuradas y horarios
fijos durante sus vacaciones. Sin duda, estos cursos pueden ser de gran ayuda para
papá y mamá, si ambos trabajan, aunque también pueden ser una opción para
realizar actividades que ayuden a la formación y entretenimiento de los niños durante
el periodo vacacional. No obstante, es recomendable elegir el tipo de curso, de
acuerdo a los intereses o necesidades de los niños, ya que la oferta de
experiencias durante el verano es variada, desde actividades recreativas, artísticas
y deportivas hasta académicas.
En este sentido, a la hora de elegir algún
curso, es importante tener en cuenta el estilo de vida que llevamos en la
actualidad, que ha generado un cambio drástico en relación a las actividades de
educación, aprendizaje y recreación de las nuevas generaciones, por lo que cada
día es mayor la necesidad de tener experiencias que aporten al desarrollo
integral de los niños.
Los avances tecnológicos conducen a la
llamada “generación Net”; a estar sentados horas y horas frente a la
computadora, y para evitar este sedentarismo los cursos de verano pueden ser un
medio para llevar a los niños a otros escenarios y enriquecer sus experiencias
de vida. Por ejemplo, llevarlos a espacios abiertos, a un campamento de verano,
permitirá que la convivencia y
comunicación con otros niños sea directa y no mediante una red social por
internet.
No obstante, los padres deben considerar
antes de tomar una decisión, que sus hijos quieran vivir la experiencia, pues los
cursos de verano no deben convertirse en un “castigo”, ya que si los niños se
sienten “fastidiados” por participar en ellos, esto traerá en consecuencia una
desmotivación permanente al regresar a la escuela. Por ello, la elección de un
curso de verano debe ser un momento de diálogo y acuerdo familiar, pues cuando los
niños tienen opciones para elegir, se sienten seguros y tomados en cuenta, su
autoestima se fortalece y, lo más importante, quieren vivir la experiencia y
aprovecharla al máximo.
Pero, ¿Qué deben tomar en cuenta los padres
de familia a la hora de elegir un curso de verano para sus hijos?
- Que
sea útil, atractivo o necesario para el niño o la niña y, sobre todo, que
ayude a la potenciación de sus inteligencias múltiples.
- Que
los niños participen en el análisis de opciones y la elección del curso;
es importante que les presentes alternativas basadas en sus habilidades y
gustos.
- Que
el personal de instrucción esté capacitado y que sepa orientar a los niños
para aprovechar todo su potencial.
- Que
el horario les permita a los niños tener tiempo para realizar otras
actividades recreativas que aporten a su desarrollo integral.
- Que
las instalaciones sean en un lugar seguro, limpio y adecuado para el tipo
de actividades que ofrece.