martes, 22 de julio de 2014

¿Cómo elegir un curso de verano?

Carlos Armando Ávila Cota.
Consultor Pedagógico de Amco,
líder en investigación, desarrollo
e implementación de metodologías educativas


Los motivos para enviar a tus hijos a cursos de verano pueden ser muchos; tal vez los envíes porque trabajas y no tienes tiempo de cuidarlos o porque los niños obtuvieron bajas calificaciones en algunas materias y deben reforzar conocimientos o, quizá, resulta ser una buena opción para que se entretengan en algo útil durante las vacaciones. En cualquier caso, como padres de familia, es importante determinar si es conveniente y útil que los niños sigan con actividades estructuradas y horarios fijos durante sus vacaciones. Sin duda, estos cursos pueden ser de gran ayuda para papá y mamá, si ambos trabajan, aunque también pueden ser una opción para realizar actividades que ayuden a la formación y entretenimiento de los niños durante el periodo vacacional. No obstante, es recomendable elegir el tipo de curso, de acuerdo a los intereses o necesidades de los niños, ya que la oferta de experiencias durante el verano es variada, desde actividades recreativas, artísticas y deportivas hasta académicas.

En este sentido, a la hora de elegir algún curso, es importante tener en cuenta el estilo de vida que llevamos en la actualidad, que ha generado un cambio drástico en relación a las actividades de educación, aprendizaje y recreación de las nuevas generaciones, por lo que cada día es mayor la necesidad de tener experiencias que aporten al desarrollo integral de los niños.

Los avances tecnológicos conducen a la llamada “generación Net”; a estar sentados horas y horas frente a la computadora, y para evitar este sedentarismo los cursos de verano pueden ser un medio para llevar a los niños a otros escenarios y enriquecer sus experiencias de vida. Por ejemplo, llevarlos a espacios abiertos, a un campamento de verano, permitirá que  la convivencia y comunicación con otros niños sea directa y no mediante una red social por internet.

No obstante, los padres deben considerar antes de tomar una decisión, que sus hijos quieran vivir la experiencia, pues los cursos de verano no deben convertirse en un “castigo”, ya que si los niños se sienten “fastidiados” por participar en ellos, esto traerá en consecuencia una desmotivación permanente al regresar a la escuela. Por ello, la elección de un curso de verano debe ser un momento de diálogo y acuerdo familiar, pues cuando los niños tienen opciones para elegir, se sienten seguros y tomados en cuenta, su autoestima se fortalece y, lo más importante, quieren vivir la experiencia y aprovecharla al máximo.

Pero, ¿Qué deben tomar en cuenta los padres de familia a la hora de elegir un curso de verano para sus hijos?


  • Que sea útil, atractivo o necesario para el niño o la niña y, sobre todo, que ayude a la potenciación de sus inteligencias múltiples.
  • Que los niños participen en el análisis de opciones y la elección del curso; es importante que les presentes alternativas basadas en sus habilidades y gustos.
  • Que el personal de instrucción esté capacitado y que sepa orientar a los niños para aprovechar todo su potencial.
  • Que el horario les permita a los niños tener tiempo para realizar otras actividades recreativas que aporten a su desarrollo integral.
  • Que las instalaciones sean en un lugar seguro, limpio y adecuado para el tipo de actividades que ofrece.