lunes, 1 de junio de 2015

Fóbicos al compromiso: cómo detectarlos

Por Valeria Schapira (*)

Cuando nos entusiasmamos con un hombre o con una mujer, la lógica esperanza es que el sentimiento sea recíproco. En las primeras señales nos podemos dar cuenta si parece haber feedback. El problema se suscita cuando no hay claridad en la comunicación y la confusión entra a jugar en la lectura de la conducta del otro.

En esta columna te contamos cómo detectar si estás ante un fóbico/a al compromiso.
• Acelera de arranque: las cataratas de entusiasmo inicial en una relación son lógicas pero tienen un límite. Un hombre o una mujer que quiera casarse en una primera cita empieza con expectativas poco realistas, por no decir ilusorias. Es probable que el retroceso sea tan rápido como el comienzo, cuando tomen conciencia de su propia conducta.

• Protagoniza extrañas desapariciones: alguien que de veras desea comenzar a construir una pareja no tiene conductas evasivas. Quien aparece y desaparece sin mediar mucha explicación está enviando un alerta. Si bien todos tenemos obligaciones, alguien que está interesado en otra persona y se encuentra con falta de tiempo para verla, se lo hará saber y buscará formas de mantener el contacto.

• No sabe lo que quiere: es lógico que en los primeros tiempos nos tomemos tiempo para evaluar al otro y ver si hay chance de comenzar a armar algo. Si la duda del otro se vuelve eterna, es mejor tomar otro rumbo.

 Tiene un historial de relaciones con final abierto: las personas maduras, que tienen relaciones adultas cierran sus vínculos con un diálogo franco con quien han compartido su intimidad. Los fóbicos al compromiso suelen huir de la escena, dejando a la otra persona llena de interrogantes y en algunos casos, culpas: ¿qué hice mal?, ¿por qué no me explica? Las culpas no tienen sentido alguno porque el tema, en general, es del otro.

• Es ambiguo/a respecto a su situación, su idea con respecto a una relación etc. No necesariamente lo hará de manera consciente pero en su incapacidad de definir, traslada al otro su propia inseguridad. Encarar la construcción vincular requiere empezar a transitar un camino interpersonal en el que hay que tomar definiciones. Quien nada en la ambigüedad, se ahoga en su propia falta de certezas.

• Disfruta generando ansiedad: a quien resiste al compromiso le gusta el juego de ser buscado en un juego de gato y ratón. Es posible que ese juego luego le termine haciendo ruido. Cuando haya aire en la relación, volverá a la búsqueda para luego retraerse una vez más. El problema de este mecanismo es que provoca ansiedad, angustia y desconcierto en su “víctima”.

• No fija agenda: ni siquiera a corto plazo: nada que requiera hora, día y la posibilidad de fijar una salida, por ejemplo, de antemano. Un fóbico no hace planes porque simplemente no sabe si podrá  - o querrá - sostenerlos.


(*)Experta en relaciones para Match.com

lunes, 25 de mayo de 2015

Las relaciones en tiempos de internet

¿Eres introvertido y buscas pareja?
Por: Mario Guerra


Todos tenemos necesidad de pertenecer a un sistema social y familiar donde nos sintamos amados e importantes, pero muchas veces la timidez, la inseguridad y el temor nos han llevado a no tener tanto contacto social y eso hace que nuestras habilidades se encuentren un tanto oxidadas y que nuestras posibilidades se reduzcan.  Hay quien incluso, bajo este supuesto, piensa mejor en renunciar a encontrar el amor y resignarse a estar en soledad para siempre.  No tiene nada de malo estar solo (sin estar aislado por supuesto), pero esto tiene que ser producto de una decisión consciente y no de una circunstancia indeseada.

Si las oportunidades se reducen porque vas de tu casa al trabajo y viceversa; si no tienes muchos amigos con los que salir, o entre ellos ya no hay prospectos, creo que no hay por qué empezar a pensar que esto del amor no es para ti. Bien podrías abrir tus opciones conociendo a alguien online y de ahí partir para establecer una amistad o quizá hasta algo más. Incluso quizá hay alguien que hoy conoces y a quien te gustaría acercarte para conocerse más.  Incluso a veces pienso que resulta muy conveniente, para lubricar las habilidades sociales olvidadas, establecer primero contactos a través de medios alternativos y luego ya pasar al encuentro uno a uno.  Ya sea que lo hagas online o estando presente, aquí te ofrezco una guía para comenzar o recomenzar.

Usa la honestidad

●     A veces la persona tímida o introvertida no se siente tan segura consigo misma y cree que presentarse como una persona “mejor” (más culta, más a la moda o más “conocedora”) hará que a otro le guste más. La realidad es que si buscas una relación estable y satisfactoria es mejor que te muestres más como tú eres. Siempre habrá alguien que le guste lo que a ti, así sea dormir hasta el mediodía los fines de semana.  Incluso un estudio demuestra que la honestidad percibida en una persona hace que se incremente la percepción de su atractivo físico.

Haz preguntas
●     No sólo te limites a escuchar o sólo a hablar en un encuentro, así sea con fines de amistad. Interésate por la otra persona, pero ve paso a paso. No se trata que hagas un interrogatorio en una sola sesión y aprovecha comentarios o situaciones que te den pie a indagar más acerca de la otra persona. A muchos nos gusta contar nuestra historia y que nos escuchen. Por supuesto, puedes empezar con preguntas que te hagan saber si tú y esa persona son afines en temas relevantes para ti; por ejemplo, mascotas, actividades de fin de semana o hasta cómo se lleva con su familia.

Presume un poco
●     Muchas personas introvertidas o tímidas no quieren hablar de sus logros por temor a parecer presumidas. Pero la realidad es que hablar un poco de lo que nos gusta, de aquello para lo que sabemos tenemos cierto talento o incluso de algunos logros que hayamos tenido, le permite al otro conocernos más y mejor. Como en el punto anterior, aprovecha oportunidades para hacer mención de esto sin abusar, pero sin callarte aspectos de ti que te hacen sentir orgulloso y que son verdad.

Actúa natural
●     A veces estamos nerviosos durante un nuevo encuentro.  Eso nos hace actuar de maneras extrañas a lo habitual como con indecisión o hasta tartamudeando. Deja de buscar “no fallar” o actuar de manera “adecuada”. Observa cómo se comporta la otra persona, así aprenderás de sus hábitos y gustos, y tú toma el camino natural, que suele ser el más simple; se tú mismo. Elige lo que te gusta, habla de lo que sabes y comparte lo que tú piensas. Simple.

Toma tu tiempo
●     Las relaciones, incluso las de amistad, llevan tiempo para fortalecerse y avanzar. No todas las personas que pasan por nuestra vida van a quedarse en ella y esto tiene distintas causas que, en general, no tienen tanto que ver con nosotros y más con la otra persona y lo que quiere y espera. Evita presionar, deja que las cosas fluyan con naturalidad, pero no te escondas o desaparezcas. Mantén un interés abierto en la otra persona, si lo tienes, y deja ver tu intención e interés de mantenerte cerca de ella.

Expande tu zona de confort
●     Si tomas los puntos anteriores, recuerda que muchas veces hacer algo así puede hacerte sentir no con tanta comodidad, pero eso es una buena señal. Cuando una situación te parece ligeramente incómoda, es que estás en las fronteras de tu zona de confort. No se trata de abandonarla, sino de expandirla, poco a poco, experimentando algo nuevo cada vez.

viernes, 15 de agosto de 2014

Primer día de clases de un pequeño, ¿cómo superarlo?

Carlos Armando Ávila Cota.
Consultor Pedagógico de Amco,
líder en investigación, desarrollo
e implementación de metodologías educativas
http://www.amco.me

A diferencia del regreso a clases a un nuevo ciclo escolar, la primera vez que un niño asiste a la escuela es, tanto para los niños como para los padres, una gran experiencia. Es bien sabido que cuando los niños cumplen 4 años deben ir a la escuela, ya que socialmente se establecen los tiempos para iniciar la vida académica, y de esta manera cubrir en tiempo y forma con los programas de estudio, los cuales están estructurados para cumplir los retos de la sociedad y del mundo globalizado. Sin embargo, a los 4 años los pequeños no comprenden que el mundo es seguro y que es natural separarse por momentos de sus padres, y tampoco entienden que convivir con otras personas fuera de su hogar será la base de toda su vida personal y profesional.

Es normal que el primer día de clases genere miedo y tensión en los pequeños, pues es natural tener esa respuesta ante lo desconocido, por ello, es fundamental prepararse para enfrentar adecuadamente la primera vez en la escuela, para lo cual es importante:

Por parte de los padres de familia

1. Que los papás se sientan felices y en control emocional en cuanto al primer ingreso de sus hijos a la escuela,  ya que los niños se dan cuenta del estado anímico de sus padres y les afecta en su percepción del primer día de clases.
2. Que en casa los niños pequeños empiecen a realizar tareas como acomodar sus ju-guetes, ayudar a regar el jardín, limpiar una mesa, o les den la oportunidad de esco-ger qué pantalón o camiseta ponerse. Con pequeñas acciones como estas les damos el mensaje de que valen y pueden, asimismo, les damos independencia y autonomía gradual, esto les irá dando seguridad y confianza en ellos mismos, y les será más fácil estar solos en el colegio.

Por parte de la escuela

3. Que en el colegio se les de la “bienvenida” de forma cálida y amigable. Los primeros días de clase deben estar centrados en los niños, es decir, las maestras deben conocerlos y hacerles sentir que están en un lugar seguro y que lo que vivirán ahí será positivo.
4. Que en el colegio no se les fuerce a aprender, pues el aprendizaje es natural y atrac-tivo por sí mismo, así que el colegio debe hacerles sentir que son niños felices y ca-paces; solo así todo niño querrá aprender desde el primer día.

En definitiva, durante los primeros días de clase de los pequeños, tanto padres como maestros desempeñan un papel vital; ambas partes deben formar un equipo de trabajo donde juntos colaboren para crear un ambiente, sano, cálido, afectivo y cordial, así, el proceso de adaptación a la vida escolar será muy motivador para el niño. Esto es mucho más factible, cuando el plan de estudio se rige bajo modelos educativos de vanguardia que a través del fomento a la inteligencia emocional promueven un ambiente afectivo y de confianza, proporcionándole al alumno las condiciones óptimas para su aprendizaje y, por ende, el proceso es altamente motivador por sí mismo.

lunes, 11 de agosto de 2014

Vacaciones, opciones y recreación

Carlos Armando Ávila Cota
Consultor Pedagógico de Amco
www.amco.me

Los niños deben vivir y disfrutar su tiempo de ocio; un tiempo destinado a la recreación, es decir, re-creación, “volver a crear”, entendiéndolo como un espacio que permite encontrarse con uno mismo, con el objetivo de relajarse, descansar, jugar, divertirse, aprender y hasta participar con otros en convivencia común, por lo que es muy importante enseñarles a los niños a valorar el tiempo, y que toda actividad que se realice tenga un sentido y un propósito, para darle significado a la vida; de ahí que debemos ayudar a cada niño a “entenderlo” según su etapa de vida y su capacidad para hacerlo.

Llegó el momento de planear actividades lúdicas y recreativas para los niños. Si en este periodo vacacional no puedes salir de viaje, hay 6 formas de ocupar a tus hijos en esta época y, además, contribuir al desarrollo integral de sus capacidades, por lo que observa a tus hijos e identifica qué actividades disfrutan realizar.

No olvides que cada niño tiene diferentes gustos y habilidades que pueden explotarse; así lo indica el psicólogo e investigador Howard Gardner en su teoría de las inteligencias múltiples, en la cual afirma que cada niño desarrolla de distinta manera sus potencialidades personales, de acuerdo a la estimulación que reciba. En base a esta teoría, tienes 6 diferentes formas novedosas y divertidas de planear las vacaciones de los niños.

Si tu hijo:

1. Disfruta observando o cuidando una mascota o planta: Significa que es un niño con inteligencia naturalista. Para estos niños la actividad ideal sería un paseo por el zoológico, una visita al jardín botánico o, simplemente, ver un documental de naturaleza.

2. Tiene habilidad en los deportes: Los campamentos de verano son una excelente opción, ya que estos niños tienen inteligencia cinético-corporal.

3. Se divierte escuchando ritmos y melodías: Quiere decir que tiene más desarrollada la inteligencia musical. Participar en cursos de cualquier instrumento o en clases de canto sería una buena opción.

4. Disfruta escribiendo, leyendo, y además tiene gran facilidad para aprender idiomas: Entonces es un niño con inteligencia lingüística. Para estos niños es recomendable que lo inscribas, por ejemplo, en un taller de cuentos infantiles.

5. Pasa el tiempo dibujando, es muy probable que sea un niño con inteligencia espacial: En este caso, lo puedes llevar a museos de arte, a clases de pintura, comprarle un rompecabezas o jugar con él a armar figuras con bloques de plástico … ¡seguro se divertirá!

6. Memoriza números o datos y comprende la lógica de las cosas: Significa que tiene desarrollada la inteligencia lógico-matemática, por lo que podrías inscribirlo a clases de  ajedrez o enseñarselo tú mismo; asimismo, también puedes invitarlo a resolver acertijos.

Recuerda que durante las vacaciones los niños pueden hacer cosas que, regularmente, no pueden hacer mientras están en clases y, qué mejor si las actividades que realicen son de su gusto y pueden contribuir a la potenciación de sus habilidades.

martes, 22 de julio de 2014

¿Cómo elegir un curso de verano?

Carlos Armando Ávila Cota.
Consultor Pedagógico de Amco,
líder en investigación, desarrollo
e implementación de metodologías educativas


Los motivos para enviar a tus hijos a cursos de verano pueden ser muchos; tal vez los envíes porque trabajas y no tienes tiempo de cuidarlos o porque los niños obtuvieron bajas calificaciones en algunas materias y deben reforzar conocimientos o, quizá, resulta ser una buena opción para que se entretengan en algo útil durante las vacaciones. En cualquier caso, como padres de familia, es importante determinar si es conveniente y útil que los niños sigan con actividades estructuradas y horarios fijos durante sus vacaciones. Sin duda, estos cursos pueden ser de gran ayuda para papá y mamá, si ambos trabajan, aunque también pueden ser una opción para realizar actividades que ayuden a la formación y entretenimiento de los niños durante el periodo vacacional. No obstante, es recomendable elegir el tipo de curso, de acuerdo a los intereses o necesidades de los niños, ya que la oferta de experiencias durante el verano es variada, desde actividades recreativas, artísticas y deportivas hasta académicas.

En este sentido, a la hora de elegir algún curso, es importante tener en cuenta el estilo de vida que llevamos en la actualidad, que ha generado un cambio drástico en relación a las actividades de educación, aprendizaje y recreación de las nuevas generaciones, por lo que cada día es mayor la necesidad de tener experiencias que aporten al desarrollo integral de los niños.

Los avances tecnológicos conducen a la llamada “generación Net”; a estar sentados horas y horas frente a la computadora, y para evitar este sedentarismo los cursos de verano pueden ser un medio para llevar a los niños a otros escenarios y enriquecer sus experiencias de vida. Por ejemplo, llevarlos a espacios abiertos, a un campamento de verano, permitirá que  la convivencia y comunicación con otros niños sea directa y no mediante una red social por internet.

No obstante, los padres deben considerar antes de tomar una decisión, que sus hijos quieran vivir la experiencia, pues los cursos de verano no deben convertirse en un “castigo”, ya que si los niños se sienten “fastidiados” por participar en ellos, esto traerá en consecuencia una desmotivación permanente al regresar a la escuela. Por ello, la elección de un curso de verano debe ser un momento de diálogo y acuerdo familiar, pues cuando los niños tienen opciones para elegir, se sienten seguros y tomados en cuenta, su autoestima se fortalece y, lo más importante, quieren vivir la experiencia y aprovecharla al máximo.

Pero, ¿Qué deben tomar en cuenta los padres de familia a la hora de elegir un curso de verano para sus hijos?


  • Que sea útil, atractivo o necesario para el niño o la niña y, sobre todo, que ayude a la potenciación de sus inteligencias múltiples.
  • Que los niños participen en el análisis de opciones y la elección del curso; es importante que les presentes alternativas basadas en sus habilidades y gustos.
  • Que el personal de instrucción esté capacitado y que sepa orientar a los niños para aprovechar todo su potencial.
  • Que el horario les permita a los niños tener tiempo para realizar otras actividades recreativas que aporten a su desarrollo integral.
  • Que las instalaciones sean en un lugar seguro, limpio y adecuado para el tipo de actividades que ofrece.